Sobre mí

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Acerca de mí

Soy abogado. Pero primero soy alguien que construye cosas.

Me llamo Nicolás Bonina. Hace más de 20 años que ejerzo el derecho, pero si me preguntás qué hago, la respuesta más honesta no es sólo «soy abogado». Es que ayudo a gente que está construyendo algo (una empresa, una marca, un producto, una comunidad) a que ese algo no se les caiga por un problema legal que se pudo prevenir.

Esa distinción no es un detalle de marketing. Es la razón por la que ejerzo el derecho y emprendo.

Durante años vi el mismo patrón: profesionales y equipos legales tremendamente capaces, dando respuestas técnicamente correctas que no le servían a nadie para tomar una decisión. El derecho explicado como si el objetivo fuera demostrar cuánto sabe el abogado, no resolver el problema del cliente. Y del otro lado, emprendedores y empresas que terminaban evitando la consulta legal hasta que el problema ya no tenía arreglo simple.

Bonina Legal nace para cerrar esa distancia.

De la obra pública a los negocios digitales

Mi carrera arrancó en un terreno que parece lejano a las startups y los creadores de contenido: la contratación pública, la infraestructura y la construcción. Ahí aprendí algo que después apliqué a todo lo demás — en los contratos grandes y complejos, cada cláusula tiene una consecuencia económica real, y el trabajo del abogado es anticiparlo.

Hoy sigo ejerciendo en esa área: licitaciones, obra pública, redeterminaciones de precios, reclamos, recursos y controversias administrativas y regulación económica. Es una práctica exigente que me obliga a estar afilado en lo técnico.

Pero en paralelo, hace años que me dediqué a otra área fascinante: emprendedores solos o que arrancan con un socio y todavía no tienen reglas claras, creadores que viven de su marca personal y no tienen ni un contrato firmado, pymes que crecen más rápido de lo que su estructura legal puede sostener. Ahí es donde más disfruto trabajar, porque el desafío no es solo jurídico — es entender el negocio lo suficiente como para saber qué y cómo protegerlo para que siga creciendo.

MI DIFERENCIAL

Abogado y Emprendedor

Además de abogado, siempre fue una persona curiosa, un techie con ADN innovador. 

Por eso, en 2021 emprendí en digital y fundé LexRock, empresa legaltech que dirijo, enfocada en tecnología y analítica legal, inteligencia artificial, formación y herramientas para que los abogados sean más eficientes, rentables y vendan más. 

Esta doble vida profesional — el abogado y el emprendedor — es, sin buscarlo, mi mayor ventaja. Entiendo cómo piensa una empresa grande y regulada, y entiendo cómo piensa alguien que está armando su primer contrato de socios o startup en una mesa de café. 

Dirijo la Diplomatura en Legaltech, Inteligencia Artificial y Management Legal de UCEMA y doy clases en la Especialización en Contrataciones Públicas de la Universidad Austral. Soy autor de 3 libros, más de 70 artículos y columnas de opinión, y he sido conferencista en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Uruguay, México y España, entre otros países.

Tengo más de 25 años como docente y autor, no como como una vitrina académica, sino porque enseñar y escribir me obliga a identificar los problemas y dar con la explicación más simple posible de un problema complejo. Esa es exactamente la explicación que te vas a llevar vos cuando trabajemos juntos.

Mi trabajo fue reconocido por organizaciones y medios del ecosistema legal y tecnológico, como Global Legaltech Hub, Digital House, Legaltechies y Nino Legal, entre otros.

Cómo trabajo

Para mí lo legal no es un costo que hay que minimizar ni un trámite que hay que sacarse de encima, bien usado, lo legal es una ventaja competitiva. Una empresa que negocia mejor porque sabe dónde está parada, que cierra más rápido porque tiene sus contratos ordenados, que crece sin miedo a que un socio, un cliente o una plataforma le vuele el negocio de un día para el otro. En cada proyecto, chico o grande, trabajo de la siguiente manera:

Primero identifico y entiendo el problema real, sin jergas
Antes de hablar de una solución, me tomo el tiempo de entender cuál es tu negocio, qué estás construyendo y qué es lo que realmente te está complicando — en tu idioma, no en el mío.
Después, evalúo los riesgos
No todos los riesgos legales pesan igual, y tratarlos como si lo hicieran es la forma más común de perder tiempo y plata. Priorizo riesgos para priorizar soluciones.
No sobredimensiono soluciones
Si tu etapa actual necesita un contrato de tres páginas y no uno de veinte, te lo digo. Ajustar la solución al riesgo real es, para mí, parte del trabajo, no una concesión. Siempre voy a buscar la solución más práctica y accionable posible.
Hablo con datos, de forma clara, práctica y orientada a decisiones
Vas a salir de cada intercambio conmigo sabiendo qué hacer y por qué, no memorizando artículos de ley.
Entiendo el derecho como uno solo
Contratos, sociedad, marca, datos, plataformas digitales, e-commerce, cuentas online, contenido, tecnología, no son áreas separadas para mí. Son piezas del mismo negocio, y así las trato.

Fuera de la oficina

Soy metódico, comprometido y apasionado tanto en el trabajo como en mi vida: sea que esté haciendo jiu-jitsu, surf, alpinismo, leyendo un libro, escribiendo o armando un plan de viaje, porque me gusta superarme y progresar en cualquier área de mi vida, no solo en la profesional. Si me cruzás hablando de mi próxima competencia en jiu-jitsu, del siguiente viaje o de mi próximo proyecto, es porque entiendo la vida en movimiento y como una oportunidad para la superación constante. 

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Trabajemos juntos

Si estás emprendiendo, creando contenido, vendiendo online o haciendo crecer una pyme o negocio digital y sentís que la parte legal quedó atrás del resto de tu negocio, hablemos.

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