Opinión

La oportunidad

Reforma tributaria y Gobierno Digital

Como en los cuentos borgeanos, el sistema impositivo argentino es un laberinto de senderos que se bifurcan, con varios Minotauros, Teseos perdidos y sin Ariadnas suficientes que nos muestren la salida.

Partimos de la base y creencia que un sistema tributario óptimo es aquel que es progresivo, grava capacidad contributiva real y tiene procesos simples, accesibles y unificados para que el contribuyente pueda cumplimentar de manera ágil, transparente y fácil.

A partir de ello, hay tres puntos a tener en cuenta que hacen de nuestro sistema impositivo este laberinto: a) cantidad de tributos; b) carga tributaria y; c) cantidad de tiempo y procedimientos necesarios para cumplimentar.

 a) La cantidad de tributos

Recientemente el Instituto Argentino de Análisis Fiscal publicó un informe en el cual señalaba que el sistema tributario argentino tiene 165 tributos, de los cuales 85 son municipales, 39 son provinciales y 41 nacionales. Lo interesante del informe es “que el 90% de la recaudación consolidada argentina se concentra en once tributos, nueve de los cuales son nacionales y los dos restantes los principales a nivel provincial y municipal. En contraposición, otros 154 tributos diferentes recaudan el 10% restante a nivel consolidado.” Como sostiene el IARAF en el informe mencionado, la cantidad de tributos relevados luce excesiva, especialmente si se tiene en cuenta que el 93,33% de esos tributos sólo recauda el 10%.

b) La carga tributaria

Según el estudio Paying Taxes 2018 –publicación anual del Banco Mundial y PwC que analiza los regímenes impositivos de 190 economías–; la Argentina es el segundo país con mayor tasa total de impuestos y contribuciones (Total Tax and Contribution Rate), sólo superada por las Comoras. La tasa total de impuestos y contribuciones de Argentina (106 puntos) es el doble del promedio regional (Sudamérica), situado en 52,6 a 2018 (actualmente es de 53,3). Sólo para referencia, actualmente el promedio en América del Norte es de 38,7, similar al 38,9 de la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio. El promedio mundial a 2018 es de 40,5.

c) Cantidad de tiempo y procedimientos necesarios para cumplimentar

A todo lo anterior, hay que sumarle el tiempo, cantidad y diversidad de procedimientos necesarios para dar cumplimiento al régimen tributario. Según el mismo informe Paying Taxes 2018 citado, Argentina registra un total de 312 horas anuales para cumplimentar impositivamente, bastante por debajo del promedio de 547 horas de la región (Sudamérica), pero todavía por encima de del tiempo promedio consumido para tax compliance en la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (161 horas anuales); y en América del Norte (182 horas anuales). El promedio mundial, de acuerdo a este reporte a 2018 es de 240 horas anuales.

En el reporte Paying Taxes 2020 se señala que Sudamérica “sigue siendo la región más difícil para pagar impuestos, con el TTCR más alto y los indicadores de tiempo para cumplir y el puntaje más bajo del índice posterior a la presentación.”

Argentina tiene 165 tributos a mayo 2020. Hay 11 tributos que concentran el 90% de la recaudación consolidada y 154 tributos que sólo recaudan el 10%.

La tasa total de impuestos y contribuciones es de 106 puntos a 2018, el doble del promedio de Sudamérica y un contribuyente debe destinar un promedio de 312 horas anuales en tax compliance.

La oportunidad

Sin embargo, hay tres hitos que abren una luz de esperanza:

·      El 1 de junio de este año, el Gobierno lanzó el Padrón Fiscal Federal (“Registro Único Tributario – Padrón Federal”), que alcanza a los contribuyentes del Impuesto sobre los Ingresos Brutos que tributan por el régimen del Convenio Multilateral, con jurisdicción en Córdoba, Chaco, Chubut, La Rioja, Mendoza y Santa Fe. El Padrón Federal fue desarrollado por la AFIP, la Comisión Arbitral y las jurisdicciones mencionadas.

·      Hace unos días trascendió que en el Ministerio de Economía están trabajando en una reforma tributaria estructural en base a dos directrices: incentivos adecuados y sostenibilidad fiscal. La semana pasada, el Presidente se reunió con empresarios y según trascendió, habría mencionado la necesidad de una reforma tributaria que simplifique el sistema impositivo.

·      La crisis producida por la pandemia de COVID-19.

¿Por qué estos acontecimientos son hitos que pueden marcar una oportunidad en materia tributaria?

Lo más difícil de los cambios profundos y de envergadura es vencer la inercia. A pesar de todo el dolor y sufrimiento que está ocasionando la pandemia de COVID-19, esta crisis ofrece una oportunidad única para un cambio profundo en materia tributaria. En este sentido, la crisis revela los defectos del sistema y la caída de la recaudación puede funcionar para cortar la inercia del mismo. Las noticias sobre los dichos del gobierno respecto de la posible reforma tributaria marcarían la voluntad política para tal cambio. Y, finalmente, el Padrón Fiscal Federal, un esfuerzo conjunto de varias jurisdicciones a fin de simplificar y unificar la carga procedimental y burocrática del contribuyente, marca el camino a seguir en materia de servicios digitales interoperables para un sistema tributario más simple y accesible.

De esta forma, estos tres hitos (coronavirus, anuncio de reforma tributaria y padrón fiscal federal) nos colocan como país ante una oportunidad única y quizá, irrepetible: la de frenar la inercia, repensar de manera integral y desde la raíz nuestro sistema tributario para encarar una reforma con el objetivo de consensuar un régimen unificado, simplificado, coherente, progresivo, previsible, que grave capacidad contributiva real, que aliente el ahorro, la inversión y la producción. Un sistema tributario basado en registros y servicios digitales interoperables, para dar lugar a un Gobierno Digital en materia tributaria, que sea unificado, accesible y simple de usar por el contribuyente.

Claudio Zuchovicki escribía hace poco que estamos ante momentos de decisión y cosecharemos lo que hoy sembremos. Esperemos que nuestras propias mitologías nos permitan encontrar la salida de este laberinto.

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